Desarrollo visual infantil

Última modificación: 11 marzo 2024

Desarrollo visual infantil

El desarrollo visual en los primeros años de vida es un proceso fascinante y complejo. Desde el nacimiento, los bebés emprenden un viaje de descubrimiento visual, aprendiendo y perfeccionando habilidades clave para su interacción con el mundo. Con este artículo queremos ofrecer una mirada detallada a cómo se desarrolla la visión durante la infancia, subrayando la importancia de la atención temprana en la salud visual de los niños.

De 0 a 3 meses: Desarrollo visual en la primera etapa de la vida.

Los recién nacidos tienen un sistema visual aún en desarrollo. En esta etapa inicial, su agudeza visual es limitada, pero mejora rápidamente permitiéndoles reconocer objetos que están a una distancia de 20 a 30 cm, una distancia ideal para ver rostros familiares, como el de los padres o cuidadores durante la alimentación. El contacto visual y el seguimiento de objetos se desarrollan en estos primeros meses, gracias al progreso de la fóvea, responsable de la visión detallada.

Los bebés nacen con la capacidad de reaccionar a la luz. Pueden parpadear o cerrar los ojos en respuesta a cambios en la iluminación. Prefieren patrones de alto contraste, ya que son más fáciles de ver. Los juguetes y libros en blanco y negro son particularmente atractivos para ellos.

Hacia el final de los 3 meses, muchos bebés comienzan a desarrollar lo que se conoce como “sonrisa social”. Responden con sonrisas a rostros y estímulos visuales, lo que indica un reconocimiento y una interacción social temprana. También empiezan a mostrar interés por mirar y examinar objetos que están dentro de su rango de visión cercano.

De 3 a 6 meses: Avances en habilidades visuales clave.

Entre los 3 y 6 meses de vida, se observan mejoras significativas en diversas habilidades visuales:

  • Acomodación y estereopsis: La capacidad de enfocar objetos cercanos y la percepción de profundidad se desarrollan notablemente. A los 6 meses, la acomodación es casi igual a la de un adulto, lo que permite una fijación bifoveal estable.
  • Coordinación ocular: Las vergencias y la capacidad de fijación visual se perfeccionan. Entre los meses 4 a 6, se alinean los ejes visuales, alcanzando una ortotropía, cuando los ojos están correctamente alineados.
  • Mejor seguimiento visual: Los bebés mejoran su capacidad para seguir objetos en movimiento con los ojos. A esta edad, el seguimiento se vuelve más fluido y coordinado.
  • Reconocimiento de caras más detallado: Aunque desde muy temprano muestran preferencia por los rostros humanos, a esta edad comienzan a reconocer y diferenciar entre rostros familiares con mayor detalle.
  • Reacción a expresiones faciales: Los bebés se vuelven más sensibles a las expresiones faciales y pueden responder de manera diferente a sonrisas, muecas o gestos de las personas a su alrededor.
  • Interés en patrones y colores: Aumenta su interés por patrones más complejos y colores brillantes. Pueden pasar más tiempo observando juguetes o libros con estos elementos.
  • Mirada más exploratoria: Los bebés empiezan a explorar su entorno visualmente de manera más activa, mirando alrededor y mostrando curiosidad por objetos y personas.
  • Reconocimiento de objetos comunes: Comienzan a mostrar signos de reconocimiento de objetos familiares, como un biberón o un juguete favorito.

De 6 a 12 meses: Maduración visual hasta el primer año.

Entre los 6 y 8 meses, muchas habilidades de procesamiento visual ya están activas, permitiendo a los niños integrar información visual con experiencias previas y otros sentidos. 

  • Mejora en la coordinación ojo-mano: A esta edad, los bebés perfeccionan la habilidad de usar sus ojos para guiar sus manos. Esto es esencial para agarrar y manipular objetos con precisión.
  • Desarrollo avanzado en el seguimiento visual: Se vuelven mucho más hábiles en seguir objetos en movimiento con los ojos. Esta habilidad es crucial para actividades como gatear y, eventualmente, caminar.
  • Reconocimiento de rostros y objetos: Mejoran significativamente en reconocer y diferenciar rostros y objetos, incluso a mayores distancias. Esta habilidad es fundamental para el desarrollo social y cognitivo.
  • Percepción de la profundidad mejorada: La habilidad para juzgar distancias y profundidades se desarrolla más, lo cual es clave para la exploración segura del entorno y para el desarrollo de habilidades motoras.
  • Interés y comprensión de imágenes: Muestran un creciente interés por imágenes en libros o juguetes, desarrollando una comprensión temprana de representaciones visuales, lo que es un precursor importante para el aprendizaje visual posterior.
  • Desarrollo de la percepción del color: Hacia el final de su primer año, la mayoría de los bebés tienen una percepción del color bastante similar a la de un adulto. Pueden distinguir una amplia gama de tonos y matices. Su interés en objetos coloridos, libros de imágenes y juguetes brillantes suele incrementarse, ya que pueden apreciar plenamente la variedad de colores.

De 1 a 10 años: La importancia de la evaluación visual en la Infancia

Los movimientos sacádicos son movimientos rápidos y precisos del ojo que nos permiten cambiar rápidamente el enfoque de un punto a otro. Los niños más pequeños a menudo usan su dedo para guiar sus ojos al leer, lo que refleja un desarrollo aún en proceso. Lo mismo ocurre con los deportes que requieren seguir objetos en movimiento rápido, en algunas actividades escolares o en juegos de mesa y puzzles. Aunque cada uno se desarrolla a su propio ritmo, los niños no presentan unos movimientos sacádicos como los de un adulto hasta los 10 años de edad.

Es interesante observar cómo la visión evoluciona durante la infancia, con cambios comunes como el aumento de la hipermetropía. Por ejemplo, un niño de 1ª de primaria es más hipermétrope que el de 5º de primaria. Por ello, es importante que los bebés y niños en edad escolar sean evaluados regularmente por profesionales de la visión. Estas evaluaciones ayudan a asegurar un desarrollo motor y visual adecuado.

El desarrollo visual en la infancia es un proceso dinámico esencial para el crecimiento integral del niño. La atención temprana y adecuada no solo promueve la salud visual, sino que también apoya el desarrollo cognitivo y motor. 

Como profesionales de la optometría, recomendamos a los padres y cuidadores estar atentos al desarrollo visual de sus hijos y buscar evaluaciones periódicas para un desarrollo saludable y feliz.

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