Salud Visión / Divulgación de la Optometría

Qué es la baja visión

Qué es la baja visión

Definición de baja visión

La baja visión es un problema de visión que implica una pérdida importante de la capacidad o del campo visual y no se puede corregir con gafas, lentillas, cirugía ni tratamientos farmacológicos. Esto supone grandes dificultades para la realización de tareas cotidianas: leer, practicar deporte, ver la televisión, tener vida social o desplazarse de un lugar a otro se convierte, así, en un reto constante para quienes padecen baja visión.

Además de su carácter irreversible, la baja visión se distingue por ocasionar diferentes grados de pérdida visual, dando lugar a una agudeza visual inferior al 30% de visión y/o limitar el campo visual por debajo de los 20º.

Más de 135 millones de personas sufren baja visión en el mundo, ascendiendo esta cifra a 20 millones de personas en Europa y 1,8 millones en España.

Aunque muchas personas creen que la ceguera supone una pérdida completa de la visión, hay que diferenciar entre lo que conocemos como ceguera total y ceguera legal.

Discapacidad visual, baja visión y ceguera

Tanto la baja visión como la ceguera son discapacidades visuales. Sin embargo, se diferencian en el grado de pérdida visual que cada una de ellas implica.

Para hablar de baja visión, la agudeza visual debe ser igual o menor a 0,3 en el ojo con mejor visión. También nos referimos a ella cuando el campo visual es igual o inferior a 20º.

Aunque muchas personas creen que la ceguera supone una pérdida completa de la visión, hay que diferenciar entre lo que conocemos como ceguera total y ceguera legal.

La ‘ceguera total’ es aquella que, o bien ha perdido totalmente la visión, o solamente es capaz de diferenciar luces y sombras.

En España, se considera ‘ceguera legal’ a aquella que incluye una agudeza visual igual o inferior a 0,1 y/o un campo visual igual o inferior a 10º. Por tanto, muchas personas legalmente ciegas cuentan con un resto visual, pero este es mucho menor que el de las personas con baja visión, aumentando así las limitaciones en su día a día.

Agudeza visual

La agudeza visual es un indicador de la función visual que define la capacidad del sistema de visión para percibir objetos en buenas condiciones de iluminación. Por ejemplo, si una persona puede ver con nitidez textos pequeños, tiene buena agudeza visual.

Agudeza Visual - Baja Visión

Campo visual

El campo visual es la sección de la realidad que capta el ojo cada vez que hace una panorámica de su entorno. La amplitud del campo visual humano abarca más o menos 180º. Si el campo visual es inferior a 20º se considera que la persona tiene baja visión.

Agudeza Visual - Baja Visión

Tipos de baja visión

La baja visión puede ser causada por diferentes patologías, y cada una de ellas dará lugar a pérdidas de visión con diferentes características. Las tipologías de baja visión más habituales son:

  • Baja visión central. El afectado no puede ver los objetos situados en la zona central de su campo de visión.
  • Baja visión periférica. La persona no puede ver los objetos localizados en la zona lateral de su campo de visión.
  • Ceguera nocturna. La pérdida visual se produce en condiciones de baja luminosidad, pero la visión es normal si hay suficiente luz.
  • Visión borrosa o difusa. No hay pérdida del campo visual, pero los objetos no se perciben con nitidez.

¿Cómo ve una persona con baja visión?

Depende de la patología que ha causado la baja visión y del estadio en que se encuentre el paciente presentara un tipo de pérdida visual resultante. Por ello, las necesidades y dificultades a las que se enfrentan las personas con baja visión pueden ser muy diferentes de un caso a otro.

Así, no existe una manera única de ver con baja visión. Las posibilidades abarcan desde estrechamiento del campo visual, a visión parcheada, deslumbramientos, falta de contraste, pérdida de la visión del detalle, etc. Estos síntomas pueden manifestarse individualmente o combinados entre sí.

Causas de la baja visión

La baja visión puede adquirirse a causa de una lesión neurológica, malformaciones congénitas, o después de sufrir un accidente o enfermedad infecciosa. Sin embargo, en la mayoría de los casos la baja visión está asociada a las siguientes patologías: En menor medida, la baja visión puede estar también asociada a otras enfermedades como cataratas, uveítis, opacidad corneal, tracoma, albinismo, nistagmo o esclerosis tuberosa.

¿Cuántas personas tienen baja visión?

Más de 135 millones de personas sufren baja visión en el mundo, localizándose la mayoría de ellas en países en vías de desarrollo.

En Europa, la cifra asciende a 20 millones de afectados, y se estima que en España 1,8 millones de personas padecen baja visión.

La prevalencia es mucho mayor a partir de los 50 años, pero esto no significa que el envejecimiento cause baja visión por sí solo. Ese aumento es debido a que las patologías asociadas a la baja visión son mucho más frecuentes en la población de mayor edad.

Más de 135 millones de personas sufren baja visión en el mundo, localizándose la mayoría de ellas en países en vías de desarrollo.

¿Cómo se diagnostica la baja visión?

Para confirmar si se padece baja visión, es necesario acudir a un oftalmólogo. Éste realizará un examen pormenorizado de cada ojo en el que analizará la salud ocular de los distintos medios del ojo y de la vía visual, la capacidad del paciente para ver de cerca o de lejos y comprobará si existe alguna reducción del campo visual, ya sea en la zona central o en la periférica.

Posteriormente, en caso de ser necesario, se aplicará un colirio dilatador de pupilas, permitiendo al oftalmólogo observar el fondo de ojo con mayor precisión, a fin de identificar las posibles patologías que pueden estar provocando la pérdida de capacidad visual.

Este diagnóstico debe realizarse siempre por un oftalmólogo u oculista, que es el médico especializado en salud ocular y el responsable de diagnosticar, tratar y prevenir las patologías de los ojos y su zona anexa.

El optometrista, en cambio, es el titulado en Óptica y Optometría encargado de detectar, prevenir y solucionar problemas visuales refractivos que pueden corregirse con gafas o lentes de contacto, además de facilitar terapia visual. Puede ser la primera persona que detecte que puede existir un problema de baja visión, pero para su diagnóstico definitivo siempre derivará al paciente a su oftalmólogo de referencia.

El optometrista especialista en baja visión estudiará su resto de visión y buscará las soluciones que den más independencia y autonomía al paciente con baja visión en su vida diaria.

El optometrista especialista en baja visión estudiará su resto de visión y buscará las soluciones que den más independencia y autonomía al paciente con baja visión en su vida diaria.

¿Tiene tratamiento la baja visión?

La baja visión se diferencia por su carácter permanente, son patologías crónicas y en muchas ocasiones degenerativas que reducen la autonomía personal del paciente.

Sin embargo, sí que es posible aprovechar y optimizar el resto visual a través de una terapia de rehabilitación visual, que además de facilitar las actividades de la vida cotidiana, ayudará a prevenir un empeoramiento de la baja visión.

Dentro de estas terapias de rehabilitación visual juegan un papel fundamental las ayudas visuales, que deben ser adaptadas a las necesidades y patologías de cada paciente para facilitarle una mayor autonomía y funcionalidad. Estas pueden ser:

Ayudas ópticas

Trabajan en la optimización de la funcionalidad del resto visual a través del uso de lentes.

Ayudas no ópticas

Se apoyan en otros aspectos, como la ergonomía o la iluminación, que complementan la acción de las ayudas ópticas.

Ayudas digitales

Dispositivos electrónicos digitales que recurren a la realidad aumentada o la inteligencia artificial para apoyar actividades como la lectura, ver la televisión o ir al supermercado.

  • Retiplus
  • Acesight
  • OrCam MyEye 2
  • eSight eyewear
  • Jordy

¿Es posible tener una vida activa y completa con baja visión?

Por supuesto que sí. La rehabilitación permite estimular y aprovechar al máximo la visión disponible, y ayuda al paciente a adaptarse para desempeñar con normalidad las actividades de su vida cotidiana.

ültima actualización: 13 de septiembre de 2022